
Dicen que las cosas no se buscan, si no, que te encuentran solas. Yo no te busque, pero ahi estabas, si supieras lo que dolio el volver a verte. Podia sentir tu perfume, el de tu piel en las rafagas de aire caliente que me traia el viento. Tu pelo habia crecido, te quedaba bien, ambos habiamos dicho que nos volveriamos a encontrar cuando tuvieras el pelo largo, como una promesa de niños tontos empujados por un amor que lastimaba.
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